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Camino Neocatecumenal

Comunidades en misión

En el encuentro con Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el 10 de enero de 2009, con ocasión de los 40 años del nacimiento de la primera comunidad neocatecumenal en Roma, fueron enviadas por el Santo Padre las 15 primeras comunidades a las periferias de Roma.

Estas comunidades estaban dispuestas a dejar su parroquia –en las que ya habían terminado el itinerario neocatecumenal– para ir en misión a zonas difíciles de la periferia bajo la invitación de los párrocos. Áreas degradadas, con mucha violencia, droga, familias destruidas, inmigrantes recién llegados…

Kiko, presentando esta nueva misión, señaló que “el Camino se termina anunciando el Evangelio por el mundo”. “Una de las novedades más grandes es que toda la comunidad va en misión. No van algunos hermanos, va toda la comunidad. Es una gracia grandísima y algo maravilloso que Dios os mande a esta misión. Es fantástico poder partir, que el Señor te dé una misión; morir en la misión, envejecer en la misión”. 

Precisamente, el Papa Francisco en su encíclica Evangelii Gaudium habla de una Iglesia “en salida” y expresa la necesidad de evangelizar las periferias territoriales y existenciales: “

También la diócesis de Madrid, donde nació el Camino y está presente en 45 parroquias con 221 comunidades, cuenta con esta experiencia. En 2011, el entonces Arzobispo de Madrid, el Cardenal Rouco Varela, envió las 10 primeras comunidades en misión.

El actual Arzobispo de la capital de España, Cardenal Carlos Osoro Sierra, en un encuentro el 22 de marzo de 2015, envió a 8 nuevas comunidades. En Madrid, hay un total de 18 communitates in missionem.

El 5 de mayo de 2018, el Papa Francisco, con motivo del 50ª aniversario del nacimiento de la primera comunidad del Camino en Roma, en un gran encuentro en Tor Vergata envió 25 comunidades en misión a diversas parroquias de Roma para sostener y fortalecer la vida cristiana de las comunidades parroquiales más desfavorecidas. 

Hoy, en este ‘id’ de Jesús, están presentes los escenarios y los desafío siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos somos llamados a esta nueva ‘salida’ misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”.