Habéis encendido el fuego del Evangelio allí donde parecía apagarse.

Papa León XIV

El Papa León XIV se reúne con 1.000 catequistas itinerantes del Camino Neocatecumenal

Esta mañana, 19 de enero de 2026, el Santo Padre León XIV en el Aula de las Bendiciones, ha recibido en audiencia a más de 1.000 catequistas itinerantes,  responsables del Camino Neocatecumenal en 138 naciones de los cinco continentes.

Al final de una convivencia, celebrada en el Centro «Siervo de Yahvé» en Porto San Giorgio, bajo la guía del equipo responsable a nivel mundial del Camino, Kiko Argüello, el Padre Mario Pezzi y María Ascensión Romero se han reunido en Roma para su primer encuentro con el Santo Padre León XIV.

En la convivencia, como se hace cada año desde el inicio del Camino, se ha puesto en común la experiencia de evangelización que el Camino está llevando adelante en más de 6.200 parroquias de 1.408 diócesis del mundo, para promover la iniciación cristiana, un instrumento de ayuda a los obispos y a los presbíteros de los distintos países en la obra del anuncio del Evangelio en el mundo actual.

También estuvieron presentes en la convivencia y en la audiencia con el Santo Padre los 115 rectores de los Seminarios Misioneros Diocesanos que el Camino ha ayudado a abrir en otras tantas diócesis, junto con otro centenar de formadores.

En la convivencia se ha podido constatar, por las distintas experiencias en los diferentes continentes, la difícil situación en la que hoy la Iglesia está llamada a desarrollar su misión. En este contexto global, se ha visto claramente que el Camino Neocatecumenal está llamado a contribuir a la paz y a la concordia entre los hombres, llevando la esperanza del anuncio cristiano, del kerigma, y ​​formando comunidades cristianas capaces de dar los signos de la fe a esta generación, el amor y la unidad.

La llegada y la salida del Papa ha estado acompañada de un gran y alegre aplauso, y de cantos de Kiko Argüello que toda la asamblea ha entonado con entusiasmo.

Kiko ha ofrecido al Santo Padre una copia del icono del Buen Pastor, pintado por él mismo en el año 1982, y al tiempo, ya que el Papa tiene programada una visita a España en los próximos meses, una publicación sobre la Catedral de Madrid, Nuestra Señora de la Almudena, donde Kiko en 2004 pintó la corona mistérica y las vidrieras del ábside.

El Papa León se ha dirigido a los presentes con estas palabras:

Quisiera expresar mi gratitud a las familias, que acogiendo el impulso interior del Espíritu, dejan las seguridades de la vida ordinaria y parten en misión, incluso en territorios lejanos y difíciles, con el único deseo de anunciar el Evangelio y ser testigos del amor de Dios. 

Los equipos itinerantes compuestos por familias, catequistas y sacerdotes, participan a la misión evangelizadora de toda la Iglesia y… contribuyen a «despertar» la fe de los no cristianos que nunca han oído hablar de Jesucristo. 

Vivir la experiencia del Camino Neocatecumenal y llevar adelante la misión exige también, de vuestra parte, una vigilancia interior y una sabia capacidad crítica, para discernir algunos riesgos que amenazan siempre a la vida espiritual y eclesial. 

Los carismas se ponen siempre al servicio del Reino de Dios y de la única Iglesia de Cristo, en la que ningún don de Dios es más importante que los otros.

El bien que hacéis es grande, porque su propósito es permitir a las personas conocer a Cristo.

Seguid adelante en la alegría y con humildad, sin aislarse, como constructores y testigos de comunión.

Queridos, os doy gracias por vuestro empeño, por vuestro alegre testimonio y por el servicio que desarrolláis en la Iglesia y en el mundo. Os animo a proseguir con entusiasmo y os bendigo, mientras invoco sobre vosotros la intercesión de la Virgen María para que os acompañe y os proteja. ¡Gracias! 


AUDIENCIA CON LOS RESPONSABLES DEL CAMINO NEOCATECUMENAL

Aula della Benedizione
Lunes, 19 de enero de 2026

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¡La paz sea con vosotros!

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Me alegra encontrarme con vosotros en tan gran número. Saludo a los miembros del Equipo Internacional del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, María Ascensión Romero y el padre Mario Pezzi, así como a los obispos y sacerdotes que los acompañan.

Un pensamiento especial se dirige a las familias aquí presentes, expresión de vuestro anhelo misionero y del deseo que debe animar siempre a toda la Iglesia: anunciar el Evangelio al mundo entero, para que todos puedan conocer a Cristo.

Este mismo deseo ha animado siempre y continúa nutriendo la vida del Camino Neocatecumenal, su carisma y las obras de evangelización y catequesis que representan una valiosa contribución para la vida de la Iglesia. A todos, especialmente a cuantos se han alejado o a aquellos cuya fe se ha debilitado, vosotros les ofrecéis la posibilidad de un itinerario espiritual que les permita redescubrir el significado del Bautismo, para que puedan reconocer el don de la gracia recibida y, por eso, la llamada a ser discípulos del Señor y sus testigos en el mundo.

Animados por este espíritu, habéis encendido el fuego del Evangelio allí donde parecía apagarse y habéis acompañado a muchas personas y comunidades cristianas, despertándolas a la alegría de la fe, ayudándolas a redescubrir la belleza de conocer a Jesús y favoreciendo su crecimiento espiritual y su compromiso de testimonio.

En especial, además de a los formadores y a los catequistas, quisiera expresar mi gratitud a las familias que, acogiendo el impulso interior del Espíritu, dejan las seguridades de la vida ordinaria y parten a la misión, incluso en territorios lejanos y difíciles, con el único deseo de anunciar el Evangelio y ser testigos del amor de Dios. De este modo, los equipos itinerantes, compuestos familias, catequistas y sacerdotes, participan en la misión evangelizadora de toda la Iglesia y, como afirmaba el papa Francisco, contribuyen a “despertar” la fe de los «no cristianos que nunca han oído hablar de Jesucristo», pero también de muchos bautizados que, aun siendo cristianos, «han olvidado […] quién es Jesucristo» (Discurso a los miembros del Camino Neocatecumenal, 6 marzo 2015).

Vivir la experiencia del Camino Neocatecumenal y llevar adelante su misión exige también, por vuestra parte, una vigilancia interior y una sabia capacidad crítica, para discernir algunos riesgos que siempre acechan en la vida espiritual y eclesial.

Vosotros proponéis a todos un camino de redescubrimiento del Bautismo, y este Sacramento, como sabemos, uniéndonos a Cristo, nos hace miembros vivos de su Cuerpo, su único pueblo, su única familia. Debemos recordar siempre que somos Iglesia y que, si el Espíritu concede a cada persona una manifestación particular, ésta se da —como nos recuerda el apóstol Pablo— «para el bien común» (1 Co 12,7) y, por tanto, para la misión misma de la Iglesia. Los carismas deben estar siempre al servicio del reino de Dios y de la única Iglesia de Cristo, en la que ningún don de Dios es más importante que otro —excepto la caridad, que todo lo perfecciona y lo armoniza— y ningún ministerio debe convertirse en motivo para sentirse superiores a los hermanos y excluir a quienes piensan diferente.

Por eso, os invito también a vosotros, que habéis encontrado al Señor y lo seguís en el Camino Neocatecumenal, a ser testigos de esta unidad. Vuestra misión es especial, pero no exclusiva; vuestro carisma es específico, pero fructifica en la comunión con los otros dones presentes en la vida de la Iglesia; el bien que hacéis es grande, pero su propósito es hacer que las personas conozcan a Cristo, respetando siempre el recorrido de vida y la conciencia de cada persona.

Como custodios de esta unidad en el Espíritu, os exhorto a vivir vuestra espiritualidad sin separarse nunca del resto del cuerpo eclesial, como parte viva de la pastoral ordinaria de las parroquias y de sus distintas realidades, en plena comunión con los hermanos y, especialmente, con los presbíteros y los obispos. Seguid adelante en la alegría y con humildad, sin aislarse, como constructores y testigos de comunión.

La Iglesia os acompaña, os sostiene y os está agradecida por lo que hacéis. Al mismo tiempo, ella recuerda a todos que «donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad» (2 Co 3,17). Por eso, el anuncio del Evangelio, la catequesis y las distintas formas de actividad pastoral deben estar siempre libres de formas de constricción, rigidez y moralismos, para que no susciten sentimientos de culpa y temor en lugar de liberación interior.

Queridos, os agradezco vuestro compromiso, vuestro alegre testimonio, por el servicio que prestáis en la Iglesia y en el mundo. Os animo a continuar con entusiasmo y os bendigo, mientras invoco sobre vosotros la intercesión de la Virgen María para que os acompañe y os proteja. ¡Gracias!


Kiko Argüello: Consolados y agradecidos al Papa por su aliento
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