
Más de 6.500 hermanos del Camino Neocatecumenal participaron la tarde del sábado 30 de mayo en la eucaristía de acción de gracias por los 60 años del Camino Neocatecumenal en la Catedral de la Almudena de Madrid. Estuvo presidida por el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo Cano, concelebrada por varios obispos y más de cien presbíteros. A ella asistieron números itinerantes que evangelizan alrededor del mundo.
El Papa León XIV y el cardenal Kevil Farrel, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, ha enviado unos mensajes en los que felicitan al Camino y animan a continuar con su misión evangelizadora.
Desde primera hora de la tarde, cientos de hermanos del Camino Neocatecumenal esperaba en los exteriores de la Catedral de la Almudena para acceder al templo.
A las 18:30 h. la catedral habría sus puertas y las comunidades fueron tomando asiento en los lugares asignados.
En las plazas adyacentes a la Catedral, la de San Juan Pablo II y la del Palacio Real, cientos de hermanos -entre ellos muchos jóvenes y familias– se sentaron en las sillas preparadas para seguir la celebración desde pantallas gigantes.
Antes de comenzar la eucaristía, muchos quisieron rezar en la capilla dedicada al Camino en el interior de la Catedral, en la que se encuentra el icono original de la Virgen. Como preparación a la eucaristía y a la visita del Papa León XIV a Madrid, se ha cambiado la iluminación y se han dado algunos retoques a la pintura que la rodea.

A la llegada del equipo responsable del Camino, Kiko Argüello, Ascensión Romero y el P. Mario Pezzi, recibieron un fuerte aplauso.
La celebración comenzó, antes de la procesión de entrada, con una monición de Kiko en la que agradeció la acogida al arzobispo de Madrid y saludó a los más de 130 presbíteros. “Nos hemos reunido para celebrar una eucaristía de acción de gracias por los más de 60 años del Camino Neocatecumenal. Es importante la historia, hacer memoria de cómo el Señor ha actuado a lo largo de todos estos años”, comenzó diciendo Kiko.

Haciendo repaso de la historia del Camino, expresó su alegría por la clausura diocesana del proceso de canonización de Carmen Hernández.
“En el Camino no hacemos nada sin el Papa y sin los obispos. Si el Camino se ha extendido tan portentosamente ha sido por el apoyo de todos los Papas, que lo han considerado como un don del Espíritu Santo para el bien de la Iglesia”, afirmó Kiko.
Además, recordó que el Camino “es una iniciación cristiana suscitada por el Espíritu Santo como uno de los frutos del Concilio. Lo que en el Vaticano II se estaba elaborando por escrito, Carmen y yo lo estábamos realizando en las barracas de Palomeras Altas. El Camino no se ha realizado con unas ideas preconcebidas sino con una serie de hechos en los que Dios ha ido actuando y hemos podido dar testimonio de que Dios está vivo en su Iglesia”.
Por su parte, el arzobispo de Madrid, el cardenal Cobo Cano, recordó los inicios del Camino “entre las chabolas de Palomeras Altas” donde “nació una experiencia que quiso anunciar que Jesucristo sigue saliendo al encuentro de cada persona, especialmente de quien se siente olvidado”.

“No es casualidad que surgiera allí: Dios suele sembrar sus obras más fecundas en los lugares que el mundo apenas mira, y con personas concretas como Kiko, Carmen y tantos otros que han llegado después”, dijo.
“En esta Iglesia disteis los primeros pasos humildes y pobres en el barrio de Palomeras en Vallecas, como la semilla del evangelio, acompañados por la Iglesia siempre Madre y Maestra, siempre cercana para animar y a veces corregir”.
“Aquella semilla, al filo del concilio, fue acogida y discernida por la Iglesia de Madrid, gracias a la mirada de Casimiro Morcillo, que reconoció en ella una llamada del Espíritu para la evangelización de toda la Iglesia. Sesenta años después, damos gracias por la fidelidad de Dios, que sigue suscitando caminos nuevos para anunciar el Evangelio y llama a la Iglesia a afrontar los desafíos de cada época desde la Palabra de Dios, la vida litúrgica y la comunidad”, añadió.
En su homilía también recordó que la “comunión que hunde sus raíces en la Trinidad y que se expresa en la riqueza de vocaciones, carismas y ministerios que el Espíritu suscita para el bien de todos”.
“No tengáis dificultad en entrar en diálogo con nuestra sociedad en sus realidades más complejas, de las que no siempre se espera un fruto de conversión; porque el anuncio pretende que se conozca a Jesús y su evangelio, pero respetando la respuesta y el camino en libertad que cada uno elige para concretar esa respuesta”.
El cardenal concluyó subrayando que “la Iglesia de Madrid y su obispo quiere agradecer al Camino Neocatecumenal su caminar evangelizador, en estos sesenta años, en tantos ambientes de esta Ciudad”.
La celebración, vivida como una auténtica acción de gracias también a través de los cantos, finalizó con una carta del Papa Francisco leída por el cardenal en la que felicitaba al Camino por el 60 aniversario.

Además, el cardenal Kevin Farrel, prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Familia envió un cariñoso saludo en el que destacaba cómo “España ha regalado a la Iglesia ejemplos luminosos de vida cristiana y de renovación espiritual a través de Santos, Mártires, iniciativas de evangelización, escuelas de oración, movimientos eclesiales y corrientes espirituales”.
“Entre estos frutos –continúa el texto– se puede incluir sin duda el Camino Neocatecumenal nacido del fecundo encuentro entre sus dos iniciadores Kiko, Argüello y Carmen Hernández y los pobres de los barrios más humildes de Madrid. El deseo de anunciar y vivir el evangelio entre aquellas personas que la providencia les hizo encontrar llevó al nacimiento de las primeras comunidades y a la formación progresiva de un itinerario de iniciación a la vida cristiana que, con el Consejo, y el aliento de los pastores de la iglesia, se trasladó a las parroquias, extendiéndose luego a todas partes del mundo”.
Farrel añade:
“Se puede decir que del árbol de la iniciación cristiana, redescubierta y puesta en práctica, retomando la antigua tradición eclesial del Catecumenado han nacido también muchas otras ramas que han hecho y siguen haciendo mucho bien a la iglesia: los catequistas itinerantes, los seminarios, diocesanos misioneros, las familias misioneras, las nuevas parroquias fundadas en territorios de emisión, la actividad, evangelizadora de las ‘missio ad gentes’, los itinerarios de formación y acompañamiento de los adolescentes, tras la confirmación, y de los jóvenes, con la práctica de la lección divina mensual y las peregrinaciones anuales de verano”.


