Sábado 30 de mayo de 2026 a las 20.00 (Hora de Madrid, España UTC+2)
Eucaristía 60 años del inicio del Camino Neocatecumenal

Mensaje del Papa León XIV
Madrid, 27 de mayo de 2026
Señor Cardenal:
Le hago llegar el Mensaje que, en nombre de su Santidad el Papa León XIV, le remite Su Eminencia el Cardenal Secretario de Estado:
Señor Cardenal José Cobo Cano
Arzobispo de Madrid
El Santo Padre saluda cordialmente a los participantes en la celebración eucarística en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, con ocasión del 60 aniversario de la fundación en la archidiócesis de Madrid del Camino Neocatecumenal.
Es preciso recordar que la misión evangelizadora es tarea fundamental de toda la Iglesia que, con la alegría y humildad, buscando la unidad de todos sus miembros (cf. LG 7), y dócil a la acción del Espíritu Santo, se esfuerza por llevar a todos el don de la salvación. Que esta convicción sea una motivación para asumir esta labor misionera en favor de los hijos amados de Dios.
Con estos sentimientos, el papá León XIV, mientras los acompaña con la oración e implora la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de Dios, les imparte la bendición apostólica, que extiende complacido a sus familias y demás seres queridos.
Cardenal Pietro Parolin
Secretario de Estado
Me uno de corazón a la celebración de esta importante efeméride y, junto con la seguridad de mi recuerdo en la oración, aprovecho para enviarle un cordial saludo in Domino.
Piero Pioppo
Nuncio Apostólico
Monición ambiental de Kiko Argüello a la Eucaristía
Hermanos, sed bienvenidos. Agradecemos a D. José Cobo que preside esta eucaristía. Damos gracias también por su presencia al cardenal Rouco, a los obispos de Alcalá, Getafe, y Vitoria y a los obispos eméritos de Alcalá y El Callao. Nos acompañan 130 presbíteros. Están aquí presentes los hermanos de Madrid y los itinerantes de varias naciones. Poneos de pie los itinerantes que les damos un aplauso.
Nos hemos reunido para celebrar una eucaristía de acción de gracias por los más de 60 años del Camino Neocatecumenal. Es importante la historia, hacer memoria de cómo el Señor ha actuado a lo largo de todos estos años. El Señor me llamó y me fui a vivir con los pobres. Después Dios me ha permitido poner el arte al servicio de una nueva estética. Dejé la pintura por el Señor y Él me ha recompensado como no podía imaginar: he sido invitado a pintar el ábside de la catedral de la Almudena. Por eso estoy contento de que celebremos esta eucaristía en la catedral.
Me alegra tanto que el próximo martes se concluya la fase diocesana del proceso de canonización de Carmen Hernández. El Señor hizo que Carmen y yo nos encontráramos en las barracas de Palomeras Altas. Yo me fui allí en noviembre de 1964 y poco después empezamos a colaborar juntos. Pero fue El 28 agosto de 1965, con motivo de la orden gubernamental de derribar las barracas, cuando ante mi petición de ayuda, el arzobispo D. Casimiro Morcillo, vino a Palomeras, consiguió detener la demolición de las chabolas y pudo conocer la obra que el Espíritu Santo estaba realizando con nosotros entre los pobres; fue esta visita casi milagrosa el signo que determinó que Carmen colaborara definitivamente conmigo. D. Casimiro nos invitó a ir a las parroquias, algo que nosotros nunca habíamos pensado. Con esa obediencia se inició, como una pequeña semilla, esta Iniciación Cristiana, que está siendo una bendición para la vida de tantísimas personas y familias, y que hoy está extendida en 138 naciones. Por eso es tan importante la presencia del cardenal Cobo en esta celebración. En el Camino no hacemos nada sin el Papa y sin los obispos. Si el Camino se ha extendido tan portentosamente ha sido por el apoyo de todos los Papas, que lo han considerado como un don del Espíritu Santo para el bien de la Iglesia.
El Camino Neocatecumenal es una iniciación cristiana suscitada por el Espíritu Santo como uno de los frutos del Concilio. Lo que en el Vaticano II se estaba elaborando por escrito, Carmen y yo lo estábamos realizando en las barracas de Palomeras Altas. El Camino no se ha realizado con unas ideas preconcebidas sino con una serie de hechos en los que Dios ha ido actuando y hemos podido dar testimonio de que Dios está vivo en su Iglesia.
Ya San Pablo VI nos reconoció como un fruto del Concilio. Y dijo: “¡Cuánta alegría nos dais! Lo que la Iglesia Primitiva hacía antes del Bautismo, vosotros lo hacéis después; el antes o el después no importa; lo que importa es que vosotros miráis la autenticidad de la vida cristiana”. Los Estatutos aprobados definitivamente por Benedicto XVI definen el Camino Neocatecumenal como “una de las modalidades de realización diocesana de la Iniciación Cristiana y de la educación permanente de la fe”. Nos impresiona la importancia que el Papa León está dando a la Iniciación Cristiana. En el discurso del pasado viernes a la Conferencia Episcopal Italiana ha dicho: “«no es posible comprender plenamente el Bautismo si no es dentro de la Iniciación Cristiana… Una Iglesia que se alegra asombrada ante los catecúmenos jóvenes y adultos, debe ser capaz de sostener su perseverancia tras el impulso inicial”. Estamos contentos porque el Camino ha sido suscitado por el Espíritu Santo para ayudar a la Iglesia.
Celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad, que es un misterio de amor y de comunión. Estoy impresionado de que esta celebración coincida con esta fiesta porque la Virgen nos ha encomendado hacer comunidades cristianas como la Santa Familia de Nazaret. La Sagrada Familia es imagen de la Trinidad. Dios es una familia, una comunidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Jesucristo, el Verbo de Dios encarnado en el seno de la Santa Virgen María, que nace como un niño, solamente como adulto podrá cumplir su misión de salvar el mundo. Y para llegar a ser adulto tiene necesidad de una familia. Ha dicho la Virgen: Hay que hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia, eso significa que hay que hacer comunidades donde los cristianos lleguen a ser adultos, para poder cumplir su misión en un mundo secularizado, pagano. Recorriendo las tres fases de humildad, sencillez y alabanza, las tres etapas del itinerario Neocatecumenal, viviendo por etapas el bautismo, se llega a constituir una comunidad como Cuerpo de Cristo, donde el otro es CRISTO.
Cristo ha resucitado para que podamos vivir una vida nueva. Cristo no sólo ha resucitado y nos ha abierto el camino del cielo, sino que nos ha enviado su Espíritu. El Espíritu de Cristo descendiendo a nuestro corazón, nos da testimonio de que Él es Dios, y nos da testimonio de su amor. Es el que nos ha llevado a amarnos durante estos 60 años. Cristo que nos quiere muchísimo, sabiendo que el don más precioso que puedes tener es un corazón lleno de este amor, ha muerto por nosotros y ha hecho testamento a nuestro favor, dándonos este Espíritu de amor, de santidad, este amor sobrenatural que la Iglesia ha llamado caridad. Este amor es la relación entre la Santa Trinidad, es el amor entre el Padre, y el Hijo. El misterio de la Trinidad que es que son UNO. Tres Personas, UNO. Este es el enorme misterio, al que el Señor nos llama hoy: al amor, a experimentar la unidad perfecta en el Espíritu Santo, a mantener la comunión, porque lo único que puede saciar nuestra alma es ser totalmente uno con la Santa Trinidad.
Recibimos a los presbíteros con un canto a la Virgen María.
Kiko Argüello

Mensaje del Cardenal Kevin Farrell
Eminencia, Cardenal Cobo Cano,
Excelencias,
Queridos Kiko, P. Mario y María Ascensión,
queridos hermanos y hermanas en Cristo,
Con motivo de la solemne celebración eucarística que los reúne en la Catedral de Nuestra Señora de La Almudena, en Madrid, para dar gracias al Señor en el 60.° aniversario del inicio del Camino Neocatecumenal, deseo hacerles llegar a todos ustedes mi más cordial saludo y mis sentimientos de cercanía en la oración.
España ha regalado a la Iglesia ejemplos luminosos de vida cristiana y de renovación espiritual, a través de santos, mártires, iniciativas de evangelización, escuelas de oración, movimientos eclesiales y corrientes espirituales. Entre estos frutos se puede incluir sin duda el Camino Neocatecumenal, nacido del fecundo encuentro entre sus dos iniciadores, Kiko Argüello y Carmen Hernández Barrera, y los pobres de los barrios más humildes de Madrid. El deseo de anunciar y vivir el Evangelio entre aquellas personas que la Providencia les hizo encontrar, llevó al nacimiento de las primeras comunidades y a la formación progresiva de un itinerario de iniciación a la vida cristiana que, con el consejo y el aliento de los pastores de la Iglesia, se trasladó a las parroquias, extendiéndose luego a todas partes del mundo.
De esos humildes comienzos, hace sesenta años, han surgido muchos frutos: el acercamiento de muchas personas a la fe y a la Iglesia, innumerables conversiones, el nacimiento de familias cristianas, vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, y la actividad misionera en numerosos países del mundo.
Se puede decir que del «árbol» de la iniciación cristiana, redescubierta y puesta en práctica retomando la antigua tradición eclesial del catecumenado, han nacido también muchas otras «ramas» que han hecho, y siguen haciendo, mucho bien a la Iglesia: los catequistas itinerantes, los seminarios diocesanos misioneros, las familias misioneras, las nuevas parroquias fundadas en territorios de misión, la actividad evangelizadora de las «missio ad gentes«, los itinerarios de formación y acompañamiento de los adolescentes, tras la confirmación, y de los jóvenes, con la práctica de la lectio divina mensual y las peregrinaciones anuales de verano.
Se trata de numerosas obras que todos ustedes, miembros del Camino Neocatecumenal, están llamados a custodiar y a hacer crecer por el bien de toda la Iglesia. Nos esperan nuevos desafíos, en un mundo profundamente cambiado con respecto a los años posconciliares. Por eso, los invito a vivir su carisma con renovado impulso y creatividad, interpretando las necesidades espirituales de los hombres y las mujeres de hoy, llevándoles el tesoro siempre actual de la fe y de la tradición eclesial, como lo hicieron los iniciadores del Camino hace 60 años. Imiten su ejemplo de creatividad, de valentía y de franqueza, de obediencia filial a los pastores de la Iglesia y de celo incansable por el bien y la salvación de las almas.
Que la Virgen María, inspiradora del Camino Neocatecumenal, interceda por ustedes como Madre, sosteniéndolos en el camino de la santificación y en la difusión del Evangelio de su amado Hijo a toda criatura.
Les deseo lo mejor a todos y les aseguro mis oraciones y mi bendición.
Kevin Card. Farrell
Prefecto

