El cardenal Cobo Cano preside la Santa Misa con motivo del 60.º aniversario del Camino Neocatecumenal y el Acto de clausura de la fase diocesana del proceso de beatificación de la sierva de Dios Carmen Hernández.

El sábado 30 de mayo a las 20:00 horas, el cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, preside la celebración eucarística en la catedral de Ntra. Sra. de la Almudena, con motivo del 60° aniversario del nacimiento del Camino Neocatecumenal. Es un momento de alegría que alcanza a toda la realidad del Camino Neocatecumenal: este itinerario de Iniciación Cristiana, vivido en pequeñas comunidades y extendido actualmente en más de 6.250 parroquias de unas 1.400 diócesis de todo el mundo, que nació en una de las zonas más pobres de la capital española.

Posteriormente, el martes 2 de junio a las 20:00 horas, tendrá lugar en el Seminario Redemptoris Mater de Madrid el Acto de clausura de la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización de la sierva de Dios Carmen Hernández Barrera, que se abrió en la capital española el 4 de diciembre de 2022. Lo presidirá el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo Cano. Intervendrá en el Acto el postulador de esta fase diocesana, Carlos Metola, y el mismo Kiko Argüello, iniciador con Carmen Hernández, del Camino Neocatecumenal, y que durante más de 50 años colaboró con ella en la evangelización. Una vez concluida la fase diocesana, los documentos se remitirán al Dicasterio para las Causas de los Santos y el proceso continuará su desarrollo en la «fase romana».
Carmen falleció a los 85 años, el 19 de julio de 2016 en Madrid, tras una larga enfermedad y una vida dedicada con entrega incondicional al servicio del Evangelio, tal como lo había deseado desde niña. El Acto del 2 de junio tiene lugar a casi diez años de su muerte y en el lugar donde está sepultada. Hasta la fecha, más de 118.000 personas han visitado su tumba, y continuamente se reciben favores por su intercesión. La contribución de Carmen Hernández fue fundamental para el Camino Neocatecumenal, gracias a sus estudios sobre la renovación del Concilio Vaticano II. Esta aportación se realizó en muchos aspectos: la formación de la pequeña comunidad cristiana, la liturgia, la Pascua, la relación con la Palabra de Dios, incluyendo el Antiguo Testamento, y las fuentes patrísticas y judías.
La experiencia del Camino Neocatecumenal dio sus primeros pasos concretos en las chabolas de Palomeras Altas, en Madrid, donde Kiko y Carmen se conocieron a mediados de los años 60.
En efecto, en noviembre de 1964, cuando Kiko era un joven pintor, abandonó su carrera, y viendo en el sufrimiento de los inocentes el misterio de Cristo crucificado, siguiendo los pasos de San Carlos de Foucauld — de vivir la vida oculta de Jesús en Nazaret— decide irse a vivir entre los más pobres, en una chabola en las afueras de Madrid. A su alrededor, mientras rezaba, tocaba la guitarra y leía la Biblia, se fueron reuniendo poco a poco gitanos, quinquis, y personas marginadas que escucharon el anuncio del kerygma.

Cuando en agosto de 1965, la Guardia Civil llegó allí para derribar las chabolas, Kiko logró llamar por teléfono al arzobispo de Madrid, monseñor Casimiro Morcillo, que se presentó de inmediato y detuvo el derribo. El arzobispo se conmovió profundamente viendo rezar a aquella pequeña «comunidad» de personas tan pobres. Este amor y esta atención que Carmen vio en Monseñor Morcillo la convenció para colaborar con Kiko, pues percibió que aquella comunidad, que se había formado espontáneamente entre los pobres, era una obra que venía de Dios. Fue el mismo arzobispo el que les animó a llevar esta Iniciación Cristiana a las parroquias de Madrid; y así, en 1966, se empezaron las catequesis en el centro de Madrid. Pero fue la experiencia en las barracas la que representó el “vivero” donde se delineó este itinerario de redescubrimiento del Bautismo, basado en el trípode de «Palabra, Liturgia y Comunidad», y vivido, precisamente, en una pequeña comunidad donde se experimenta el amor al prójimo.
Nace así, a mediados de la década de 1960, sin esquemas preestablecidos y en un contexto de marginación, esta Iniciación Cristiana para adultos, hoy extendida en 138 naciones de los cinco continentes, con más de 20.350 comunidades. A lo largo de estos sesenta años, han dado su vida por la evangelización cientos de familias, con sus hijos, dejando sus seguridades, han hecho posible que el anuncio del Evangelio llegue hasta los confines del mundo. Actualmente, hay unas 2000 familias que continúan esta obra de ayuda a los obispos y a los párrocos, como catequistas itinerantes o misioneros en lugares muy pobres, o enviados ad gentes en las zonas más descristianizadas. Entre los frutos de esta realidad eclesial se encuentran también los 116 seminarios diocesanos misioneros Redemptoris Mater, en los que se han formado más de 3.400 sacerdotes; cientos de monjas de clausura, así como muchos misioneros célibes, hombres y mujeres. Los Estatutos del Camino Neocatecumenal fueron aprobados definitivamente por la Santa Sede en 2008 y el Directorio Catequético en 2010.
