En el sugestivo marco de la plaza delante de la Basílica de la Santa Casa en Loreto, al atardecer del viernes, 19 de junio de 2026, ha tenido lugar un acontecimiento excepcional con múltiples significados, intensificados por el gesto del director de orquesta que abriendo el «bis» de la última parte dedicada a María, ha levantado la mano al cielo como si quisiera abrirlo para hacer presente a la Virgen Santa. 

Con la presencia de Kiko Argüello -acogido con gran afecto y un gran aplauso a su entrada en la plaza -, de padre Mario Pezzi y Ascensión Romero, el equipo internacional responsable del Camino Neocatecumenal, de 800 presbíteros surgidos en estos años de los 38 seminarios diocesanos Redemptoris Mater de América, acompañados por los equipos itinerantes responsables de las naciones americanas, con la presencia de su Excelencia Monseñor Fabbio Dal Cin, arzobispo, del legado pontificio para la Santa Casa de Loreto, si Vicario General, el Rector de la Santa Casa, junto a algunos frailes capuchinos, se ha interpretado la doble composición catequética sinfónica «El sufrimiento de los inocentes» y «el Mesías», dos obras sinfónicas creadas por Kiko Argüello.

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«El sufrimiento de los Inocentes» de 2010, se ha interpretado en los principales tesoros, salas de conciertos, plazas y catedrales del mundo: Jerusalén, Roma, Madrid, New York, Chicago, Budapest, Tokio, Berlín, Lublin, Auschwitz…». «El Mesías» fue estrenada el 2023 en el teatro Verdi de Trieste. El 1 de junio de 2025, en el auditorio «Parque de la Música Ennio Morricone de Roma», en la sala santa Cecilia, con ocasión del Jubilado de la Familia, se estrenó la obra sinfónica completa. Las dos composiciones se han interpretado después en la Mezquita Catedral de Córdoba, en el auditorio de música de Oviedo y en la Catedral de Toledo.

La Obra sinfónica de Kiko Argüello en el Santuario de la Casa de Loreto 19.06.2026

El primer significado especial es precisamente la presencia de los 800 presbíteros de América que se encuentran reunidos en el Centro Neocatecumenal de Porto San Giorgio, no muy distante de Loreto, para una convivencia de formación y de evangelización: al día siguiente iban a salir todos, de dos en dos, a casi todas las diócesis de Italia llevando el anuncio del kerigma y la belleza de la iniciación cristiana, que mediante el Camino Neocatecumenal ha alcanzado y transformado su vida.

En este año franciscano, en el que se celebra el octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, el iniciador del Camino ha querido reproponer, con estos 800 presbíteros, una de las modalidades propias de san Francisco, que, al ejemplo de Cristo, enviaba también él a sus frailes de dos en dos a llevar el anuncio del Evangelio.

Otro significado excepcional del acontecimiento son los 60 años de los inicios del Camino, en la diócesis de Madrid, donde a finales de mayo ha tenido lugar una celebración para hacer presente este este acontecimiento: de esta pequeña semilla surgida en la periferia de Madrid, Palomeras Altas, entre los más pobres y abandonados, se ha ido formando una modalidad de iniciación cristiana, que ha sido aprobada de manera definitiva por la Santa Sede, y hoy está presente en 138 países de los cinco continentes, con más de 21.000 comunidades, ha contribuido al nacimiento de 115 seminarios Redemptoris Mater en otras tantas diócesis del mundo, donde ya se han ordenado cerca de 3.400 presbíteros.

Para coronar este acontecimiento, pocos días después, también en Madrid se ha clausurado la fase diocesana de la Causa de Beatificación y Canonización de la sierva de Dios Carmen Hernández, co-iniciadora del Camino Neocatecumenal.

Una relación especialmente estrecha entre el Camino y Loreto tiene que ver con la Virgen María. El 8 de diciembre de1959, antes de empezar todas está realidad eclesial, ha sido Ella la que se manifestó al joven Kiko Argüello, en su habitación, con una locución interior que le daba un mandado, una verdadera misión: «Hay que hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazaret, que vivan en humildad, sencillez y alabanza. El otro es Cristo». Palabras que se han convertido en la esencia de todo el Camino Neocatecumenal, indicando sus tres etapas constitutivas: la etapa de la humildad, de la sencillez y de la alabanza. Y a Loreto el Camino está ligado también por otro motivo: hay una etapa concreta en la que cada comunidad peregrina a Roma, a la tumba de los Apóstoles, para renovar y cimentar la fe, y además de Roma, la visita a Loreto, para recibir de Cristo a María como Madre.

Junto con estos eventos que vinculan el Camino con Loreto, hay otro dato especial: la presencia de la orquesta y del coro del Camino Neocatecumenal, compuestos respectivamente por 100 músicos y más de 100 coristas, que bajo la dirección magistral del director Tomáš Hanus, un hermano de la República Checa, con una rica experiencia profesional, han dado lo mejor de sí.

El saludo del Obispo y el saludo de Kiko

El saludo del obispo Fabio dal Cin ha sido breve pero especialmente afable: «La más grande bienvenida os la dirige María desde su Santa Casa: ¡sentíos como en casa esta tarde!». Ha continuado saludando al iniciador del Camino y a todos los presbíteros presentes, recordando que desde hace años, casi todos los lunes y martes de todas las semanas del año, con motivo de la etapa específica del Camino antes mencionada, las comunidades provenientes de todo el mundo vienen a la Santa Casa de Loreto para recibir a María como Madre. Ha subrayado que «debemos elevar la mirada a María para pedirle la gracia de que nos ayude a acoger a Jesús como Ella lo hizo. Ella le ha entregado su carne a Cristo, y también nosotros estamos llamados a entregar nuestra carne, nuestra vida, para que el Hijo de Dios se encarne en nosotros y así se haga carne en la realidad en la que vivimos cada día».

En su saludo, Kiko ha dado las gracias al obispo por habernos acogido y estar presente en el encuentro, y también ha dado las gracias a las autoridades civiles. Luego ha recordado cómo, junto con Carmen, «hemos visto providencial que el Centro Internacional de Porto San Giorgio esté tan cerca del Santuario de Loreto, ya que el Camino Neocatecumenal tiene como imagen a la Sagrada Familia de Nazaret, y aquí, en esta basílica, está su casa. Están los muros auténticos de la Casa de la Virgen donde se apareció el ángel. Son las piedras de Nazaret, testigos de la encarnación del Hijo de Dios».

Y ha continuado recordando que «la Virgen María ha inspirado el Camino Neocatecumenal pues dijo: “Hay que hacer comunidades cristianas como la Sagrada Familia de Nazaret”. Ella siempre ha rezado por nosotros, ha sido siempre nuestra Madre. Ha sido ella quien ha visto la soledad del hombre contemporáneo y nos ha mostrado la comunidad como lugar de encuentro y de salvación». Y ha concluido: “Es conmovedor estar aquí, cerca de la Santa Casa de Loreto, donde los hermanos del Camino descubren el inmenso amor que la Santísima Virgen María tiene por las personas. Ha sido ella la que ha visto nuestros pecados, la que ha visto que no teníamos vino, y la que le ha dicho a Jesús: “No tienen vino”.

Presentación de la obra sinfónica-catequética: “El sufrimiento de los inocentes”

Kiko, como suele hacer en esta ocasión, ha presentado su obra en sus distintos movimientos: «No sé cómo, pero un día el Señor me ha inspirado componer una sinfonía en honor de la Virgen María. Siempre me ha conmovido su sufrimiento, ver el alma de la Virgen traspasada por una espada al pie de la cruz». Ha continuado diciendo que “en esta pequeña obra se presenta a la Virgen María sometida al escándalo del sufrimiento de los inocentes en su propia carne, en la carne de su propio Hijo”. Y ante este sufrimiento, también nosotros, con emoción, “quisiéramos contemplar y sostener a la Virgen que acepta esa espada que traspasa el alma de esta pobre mujer, ¡María! ¡Madre de Dios! ¡Santa Theotokos! ¡Ánimo! Tú eres la Madre de ese Dios que se ha hecho pecado por nosotros y se ofrece para la salvación de todos. ¡Madre de Dios y Madre nuestra!”.

Luego ha recordado los cinco movimientos que componen esta sinfonía: “Getsemaní”, cuya música quiere recordar que nuestro Señor Jesucristo tuvo que beber un cáliz de amargura por los pecados de la humanidad; “Lamento”, donde vemos a Cristo crucificado y a la Virgen María que está presente en este sufrimiento; en el tercer movimiento, vemos a Cristo en la cruz que grita: “¡Perdónalos, perdónalos!”; el cuarto movimiento se llama “La Espada”, es el momento en el que la espada atraviesa el alma de María y todo el coro canta: “¡María, Madre de Dios!”. Kiko ha añadido: “En este momento, normalmente, en los conciertos, invitamos a todos a ponerse de pie y todos cantamos con el coro: ‘¡María!’; como diciendo: ‘¡Ánimo, ánimo, que tú eres la madre de Dios!’, como tratando de sostener a la Virgen bajo la cruz”. Y finalmente, después de todo este misterio de sufrimiento, “Resurrexit”: Cristo ha resucitado y ha vencido a la muerte. Escucharemos el quinto movimiento, que canta la resurrección de Cristo, ¡porque Cristo ha resucitado verdaderamente!

La interpretación de los distintos movimientos ha sido excepcional, con una participación vibrante de los músicos, del coro y del propio director, que se ha transmitido a toda la asamblea, con una emoción que se podía percibir.

“El Mesías”

Tras una breve pausa, se pasó a la interpretación de la segunda pieza: “El Mesías”, introducida también con unas breves palabras por el propio autor, Kiko Argüello: “Dios me inspiró ‘El Mesías’, un poema sinfónico para piano, coro y orquesta sobre la Pasión y el sufrimiento de Cristo, que he querido dedicar a los mártires de hoy. Esperamos que llegue al corazón de las personas, que las evangelice, porque a través del martirio podemos anunciar el Evangelio con la música… Dios ha querido reproducir en nosotros la imagen de su Hijo crucificado, porque estamos llamados a esto: a ser un cordero para sufrir, como el Mesías. Solo así realizaremos nuestra misión en el mundo, solo el Cordero vence a la ‘bestia’”.

El autor presentó luego las tres partes del poema: “Akedá”, “Hijas de Jerusalén” y “El Mesías, león para vencer” ‘Akedá’ es una palabra hebrea que significa ‘Átame’ y se encuentra en el Tárgum de Neofiti…, a la que se añaden las palabras de un ángel: ‘Venid y ved la fe sobre la tierra: un padre que sacrifica a su hijo único, y el hijo querido que le ofrece su cuello’… He musicado este texto que habla de Isaac, imagen de la humildad de Cristo, quien, siendo el Hijo de Dios, se humilló y se hizo pecado por nosotros”, en el momento en que le dice a su padre: “Átame, átame fuerte, para no hacer inútil tu sacrificio”.

Al presentar la segunda pieza, “Hijas de Jerusalén”, Kiko dijo: “He intentado musicar un fragmento de la Pasión según san Lucas, las palabras de Cristo, cargado con la cruz, a las mujeres: ‘¡Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí! Porque si esto hacen con el leño verde, ¿con el seco qué se hará?’”. Palabras terribles, recordó Kiko, “y tan profundas que dan sentido a la Pasión, al sufrimiento de Nuestro Señor para eliminar el pecado del hombre, que revelan toda la maldad del pecado”. Kiko añadió después: “Para expresar el drama de este Evangelio, me he inspirado en las polifonías del compositor español del Renacimiento, Tomás Luis de Victoria. Los tenores y las sopranos transmiten la tragedia que Cristo está viviendo en la Vía Dolorosa”.

Por último, el tercer movimiento: “El Mesías, león para vencer”: “He querido musicar —dijo el autor— una frase de un mártir del siglo IV, Victorino de Pettau, martirizado bajo el emperador Diocleciano…, que acuñó esta frase poética: ‘El Mesías, león para vencer, se hizo cordero para sufrir’. Hice un canto sobre esta frase y añadí otra de un confesor de la fe llamado San Quodvultdeus, un obispo de Cartago del siglo V, que dice: ‘Subió al leño para ser esposo, para morir. Y dejó su sangre como dote para su Esposa Virgen’. He querido poner música a estas dos frases porque os quiero acercar a la cultura de los primeros siglos, de los grandes cristianos, de los mártires, que son muy importantes”.

“Este poema sinfónico —concluyó Kiko— es un canto de amor. El Señor está enamorado de cada hombre; nos ha amado tanto que dio su vida, hasta derramar su Sangre por nosotros. Este poema canta la historia de amor de Dios por cada uno de nosotros: el combate que tuvo que librar para llevarnos al cielo”.

Nuevamente, la interpretación fue excepcional, conmovedora, y el largo aplauso final obligó a conceder el “bis” de algunas piezas, generosamente otorgados, convocando a todos a una participación en la que la noche, el marco de la espléndida basílica iluminada que encuadraba a la orquesta y al coro, y el magnífico campanario, captaban la mirada de todos llevándola hacia el cielo, ese cielo que las palabras de Kiko habían señalado poco antes.

La obra sinfónica en el Sferisterio de Macerata

Concluido este evento sinfónico en Loreto, la obra y toda la orquesta se trasladaron al Sferisterio de Macerata, “un imponente Arena al aire libre de estilo neoclásico, construida entre 1823 y 1829 y hoy sede del Macerata Opera Festival, uno de los eventos líricos más importantes de Italia”. Las autoridades de la ciudad, dada la excepcionalidad del evento, accedieron a poner este teatro al aire libre a disposición de la velada, que reunirá a miles de hermanos de las numerosísimas comunidades neocatecumenales presentes en la región, en torno al iniciador del Camino, para vivir este precioso e intenso momento de comunión y de fiesta.

Macerata es también la diócesis donde se encuentra uno de los Seminarios Diocesanos Misioneros Redemptoris Mater de Italia, diseñado completamente por Kiko Argüello quien, junto a sus colaboradores y pintores, realizó un gran complejo de acogida y formación para la vida sacerdotal. En estos años se han ido formando un total de 110 presbíteros, dos tercios de los cuales ya se encuentran en misión en varias partes de Asia.

El obispo Mons. Nazzareno Marconi, en su saludo, hizo referencia a la “Akedá”: “El Akedá de Isaac era solo una profecía de la Akedá de Cristo. También Cristo, el inocente por excelencia, se dejó atar por los lazos de la muerte; es más, fue clavado a la muerte de cruz por su obediencia al Padre”.

“Este es el kerigma, el corazón del anuncio cristiano. Y su verdad se comprende mejor con el corazón que con la cabeza”.

“Por eso los cristianos han hablado de ello desde siempre con el lenguaje del corazón, es decir, a través del arte. Por eso Kiko lo ha hecho con el lenguaje de la pintura, de la arquitectura y también de la música”.

A continuación, Kiko saludó a los obispos y a las autoridades presentes e introdujo la sinfonía.

Don Ezechiele Pasotti
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